Retorno desde el largo exilio

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Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Dom Ene 09, 2011 7:11 am

La arena roja parecía polvo de asfalto bajo el cielo ennegrecido, desprovisto de luna y estrellas gracias al manto opaco de las nubes invisibles. La oscuridad en el desierto era prácticamente total esa noche, por lo que cualquier luz se vería claramente en kilómetros a la redonda.

Y la luz única que por ese momento iluminaba la arena, era una lámpara de aceite con una mecha muy corta, para aumentar la duración de la lumbre a expensas de su potencia. Pero no importaba, el único propósito de tan magra luz era advertir de inmediatos obstáculos en el suelo. La guía era clara, el destino cierto: una luz de cálido color brillaba en el horizonte, con esa tonalidad rojiza característica de las brasas del Infierno. Hacia allí se dirigía la dama que portaba la lumbre, la elegante señora joven que, a pesar del estado algo lamentable de sus ropas, conservaba una elegancia irreprochable en cada uno de sus pequeños movimientos.

El agotamiento era evidente en su rostro y en la melodiosa sonoridad de su aliento, que entraba y salía de sus sensuales labios entreabiertos. Parecía no parpadear, de tan fija que tenía la mirada en el punto luminoso delante de ella. Su andar era ligeramente sinuoso, no por gusto sino por cansancio; vampiresa como era, aún se notaba en su rostro la palidez que las arduas jornadas habían acumulado en ella. Le ardía la garganta de sed de sangre, insatisfecha por mucho tiempo; pero aún así, ella no se daba cuenta. Sus sentidos a pleno estaban enfocados en el punto luminoso, y en los obstáculos inmediatos del terreno. Sabía que podría guarecerse del sol cuando llegase el momento, en alguna de las rocas que sobresalían del terreno; como había hecho el día anterior, se las arreglaría para excavar un refugio donde pasar las horas de sol, aunque no para conciliar el sueño (cosa que poco y nada había logrado hacer el último tiempo).

Y se acercaba la etapa final de su viaje... Su largo viaje, en el que había vagado sin rumbo, perdida, desorientada y desposeída de sus habilidades... Poco a poco, había logrado recuperar parte de su poder, pero aún no era suficiente...

Sin embargo, ya había tiempo para pensar en volver a ser quien había sido. Había algo más, algo ahí adelante, algo que ansiaba infinitamente más que recuperar sus legendarias capacidades. Había alguien.

Alguien tan enloquecedoramente importante para ella, que la sola idea de volver a verlo después de dos mil años de separación, había arrastrado a esa noble vampiresa hasta extremos impensados para ella hasta entonces; atreverse a viajar con una capa que contaba con un jirón, llenar de motas de arena el ruedo de su victoriano vestido, de nada de eso la vampiresa se daba cuenta en ese preciso instante. Su corazón álgido bombeaba fuertemente de vez en cuando, a cada momento que esas luces parecían estar tan sólo un poco más cerca...

Tan poco faltaba...
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Asmodeo el Lun Ene 31, 2011 8:51 pm

Había escapado de casa, había escuchado hablar del mundo fuera de aquel lugar, cruzando el gran desierto, donde en el horizonte se veía la gran torre y más allá los muros de una ciudad gobernada por mortales del mundo terrenal. Humanos, otros demonios, bestias... criaturas que eran para el joven demonio lo que eran los demonios, bestias y ángeles para los humanos, simples relatos, cuentos y leyendas. Quería verlos en carne y hueso, conocer aquello de lo que su padre hablaba cuando pensaba que él no le escuchaba, aquello que su padre le prohibía con tanto esmero. Pero su padre no era nadie para decirle que hacer y que no... claro, no se lo diría en la cara ni en mil años... quizás mil años sean suficientes como para atreverse a levantarle la mano, pues tarde o temprano él tendría que seguir los pasos de su padre y matar a su asendencia para heredar el pilar... y a su madre no pensaba tocarla.

Tenía sed... estaba cansado... llevaba horas caminando y cada vez que miraba sobre su hombro veía la ciudad de los pilares más lejos... no podría volver, ya a estas alturas seguro su padre había notado su falta y estaría buscando por los pilares. La sed... debió haberse traído algo o al menos haber bebido antes, el otro problema era el frío de la noche, como su padre, detestaba el frío, lo odiaba y le debilitaba, estaba cansado y algo somnoliento por el maldito frío... una experiencia nueva para él, en Irem el calor era algo normal, el frío normalmente era esporadico y creado por algún demonio que enseguida era atacado por su padre por detestar dicha temperatura... - MALDITO FRIO! - gritó al vacío y soledad del desierto abrazandose a si mismo y haciendo resonar la cadena que colgaba del collar de su cuello y se ocultaba dentro de su campera de cuero.

Alzando la mirada para asegurarse que seguía en línea recta hacia el verde casi negro del Valle en la noche vio algo que le llamó su atención, una luz que se movía. No tenía lugar para esconderse así que solo se dirigió hacia aquella luz. Pronto una presencia le estremeció... una presencia poderosa, no era un demonio... pero era igual de oscura... Continuó.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Miér Feb 02, 2011 1:09 am

El pie enfundado en zapatilla elegante tropezó. La vampiresa cayó al suelo cuan larga era, y su sedoso cabello plateado centelleó ante la luz de la lámpara un instante antes de que el artefacto cayera al suelo y casi se apagara. La bella vampiresa yació contra el suelo arenoso, y los plieges amplios de sus ropajes se esparcieron en derredor de sus finas líneas. Su mirada estaba perdida... No se había dado cuenta del tiempo que llevaba sin beber ni descansar, y el agotamiento finalmente se hizo patente ante ella, muy a su pesar...

Su cabeza estaba nublada. La vampiresa se desorientó, olvidó qué momento era, confundió el suelo con el cielo, las piedras con su corazón... Sólo recordaba a Alastor, su amor, su amor desenfrenado, la razón última de todos sus esfuerzos y el destinatario excluisvo de todos sus suspiros. Torpepente, a ciegas, extendió la mano sin saber hacia qué dirección lo estaba haciendo. Buscaba alcanzarlo, alcanzarlo a él, a él...

¿Acaso iba llegar a él algún día?... Si no era así, quería morir, simplemente...

Le pareció percibir, a través del sordo torbellino de su mente, su presencia. Tal vez era un recuerdo, tal vez un deseo, pero esa aura furiosa, ígnea, ardiente, estaba allí... Rodeándola, aproximándose...

Entreabrió los labios para hablar, pero no logró nada... Sólo la cortó una ligera arcada producida por la deshidratación, que estremeció apenas su cuerpo elegantísimo. Su dedo se movió unos cenímetros, sequía tratando de alcanzar...
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Asmodeo el Vie Feb 04, 2011 5:05 pm

Pudo observar como la luz se tambaleaba y caía casi desapareciendo de la simple vista. Detuvo su caminar para observar mejor, esperando ver movimiento, pero solo la tenue luz que comenzaba a apagarse. Dudó algunos segundos si debía continuar o seguir su camino, pero finalmente la curiosidad del venció y emprendió trote hacia la luz, corría con fuerza por la resistencia que la arena le prestaba como si le agarrase los pies cada vez que quisiese alzarlos para dar una nueva zancada. Su respiración apenas se agitó mientras su temperatura subía un poco por el ejercicio y por su propia defensa ante el frío del desierto que ahora comenzaba a alzar un poco de viento cortante y gélido como una chapa metálica golpeando al joven demonio.

Al estar a unos metros se detuvo, observando a la vampiriza en el piso, una mujer de bellas facciones y delgados rasgos, de cabellos largos y platinados que pese a estar tirada entre la sucia arena y con un aspecto lamentable, seguía destilando elegancia y distinción. Parecía una princesa caída, de esas que solo se veían en los cuentos humanos. Sin ver peligro pese a que un instinto interno le gritaba que se alejase, que aquella criatura le superaba en poder, se acercó por curiosidad. No sentía palpo de vida y quería ver si la mujer se movía. Un paso, otro más, otro… otro… otro… y se agachó a su lado inclinándose sobre ella para mirarle el rostro.

La energía del demonio era débil, el frío y su bajo nivel la atenuaban, pero era una energía muy similar a la de su padre, con apenas unos toques de su “madre”, su aroma era casi la copia de su padre y así su imagen, solo el mechón rubio delante de su rostro era lo que cambiaba de un Alastor de aspecto joven, incluso su mirada de brasa del infierno era un reflejo vivido de su padre.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Vie Feb 04, 2011 9:04 pm

Del mismo modo que un trago de licor o de brandy puede reanimar a quienes han quedado moribundos, atrapados en el frío glacial de las montañas, la cercanía indiscutible de un aura ardiente como la de Alastor devolvió a la vampiresa un mínimo de sus facultades. Sintió que recuperaba la capacidad de mover el cuerpo, aunque estaba tan mareada que a duras penas se daba cuenta de la posición en la que estaba. Lo único que era lo suficientemente claro, para ella, era esa energía roja dotada del poder de la Ira. Volvió a mover sus labios, intentó hablar...

Sintió un aliento sobrenaturalmente cálido sobre su rostro helado. Entreabrió sus ojos rojísimos, ahora opacos y vidriosos, casi privados de la facultad de la vista. Los dirigió hacia esa mancha platinada, ese atisbo de rostro, que olía a él, que se veía como él...

-A...

La dama levantó una mano que temblaba violentamente. Su piel estaba deslustrada por las privaciones, pero sus líneas eran finísimas, extremadamente delicadas. La energía del calor la guió, y la vampiresa posó su mano en la mejilla y la nuca de Asmodeo.

En un esfuerzo supremo, alimentado ya no por sus fuerzas, sino por su espíritu, por su corazón, la dama separó su cabeza del suelo arenosos sólo unos centímetros, y sus labios congelados encontraron los labios ardientes de su compañero en la noche...

Era exactamente ese mismo sabor... Esa quemazón, como un buen whisky bajándole por la garganta y haciéndole arder el estómago... Tenía una nota extraña, un filo de sabor raro, ajeno, pero la vampiresa no estaba en condiciones de darse cuenta de ello. Sintió que el calor le devolvía la vida... usualmente una temperatura como ésta le habría producido rechazo, pero no era cualquier calor, era su calor, y era totalmente diferente de cualquier otra cosa que pudiese existir en el mundo entero...
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Asmodeo el Vie Feb 04, 2011 9:33 pm

Apenas le vio moverse se quedó quieto, inmovilizado entre miedo y sorpresa, la energía ajena había aumentado al "revivir" y su estúpido instinto le hacía quedarse estático de miedo, alguien tan poderoso, casi tanto como sus padres si no es que más, no estaba seguro. Tragó saliva y jadeó dejandoq ue su aliento rozase el rostro ajeno. La mano temblorosa le tocó y el tacto gélido le hizo estremecerse. ¿Que diablos era esa criatura? Sabía que no era un humano y era demasiado frío para ser un demonio, y no olía como a demonio si no a... polvo, cenizas y muerte... en mezcla de una fragancia floral.

Al ser tomado el miedo creció y antes de poder apartarse los labios de hielo se pegaron a los suyos. Quedó quieto, estremadamente quieto a lo que era su primer beso. Sus opos abiertos de manera desmesurada se fijaban en el rostro ajeno intentando enfocarla y encontrar la manera de escapar a ello. Sus manos se apoyaron en la arena para no caer sobre ella al sentir el peso sobre su nuca. Emitió un ligero gemido entre dolor y placer por la sensación encontrada de frío y el contacto de sus labios.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Vie Feb 04, 2011 9:54 pm

Parecía que el simple hecho de verse inmersa en el aura del demonio, dada la cercanía de sus dos cuerpos, devolvía a la vampiresa una vitalidad insospechada para el estado lastimoso de su cuerpo y de su salud. El solo alivio, el incrédulo alivio, de haberse encontrado nuevamente con su amado la redimía de la muerte en la que había estado a punto de precipitarse de cabeza. Quería vivir, quería existir, para estar con él, para estar siempre, como había estado antes, pero ahora, sin ningún obstáculo que los separara...

Pero sabía que estaba agonizando, y su instinto le decía exactamente qué debía hacer para sobrevivir. Usualmente, se fijaba muy bien antes de hacer eso con alguien, pero en este momento, convencida como estaba de que entre sus manos estaba su amado Alastor, no necesitaba fijarse en nada más.

Sus labios por sí solos habían comenzado a moverse con la destreza de una amante experimentada, una adulta que ya se sentía a sus anchas en la cama para hacerlo como sólo los hijos del Infierno lo saben hacer. No notó el sabor de la inocencia en los labios que besaba, no notó la inexperiencia, la torpeza, el asombro, para ella eran los labios rudos y perfectos de su amante los que ahora estaba saboreando.

Pero tenía que abandonar ese beso, porque no quería que fuera el último... y podría llegar a serlo. Tenía que volverse fuerte, tenía que recuperar la energía, para no hundirse en la eterna oscuridad, en el Eterno Silencio...

Atrapó el labio inferior del muchacho con su boca y se alejó de su rostro hasta soltarlo. Relamió sus labios sólo una vez, lo cual no fue necesario, ya que estaban suficientemente húmedos. Abrió su boca delicadísima como una rosa, de intenso color rubí, y sus colmillos perlados habrían relucido de no ser tan magra la iluminación. Acostumbrado al tremendo tamaño de su amante, calculó mal el sitio de la mordedura, y sus agudos dientes se clavaron en la base misma de la garganta de Asmodeo.

Hacía demasiado tiempo que no probaba ese sabor... que no sentía ese ardor...

Hacía demasiado tiempo que no se sentía tan viva...

Perforó la carne y sintió el sordo sonido de la piel y el músculo al ser rotos. Buscó la humedad y el calor, buscó el sabor de la sangre. Cuando sintió en su lengua las primeras gotas de fuego líquido, supo que la Oscuridad la había redimido.

Sin detenerse a medirse -su amante siempre había sido increíblemente fuerte, por no hablar de la enorme cantidad de sangre que poseía para irrigar un cuerpo tan grande-, sació su sed acumulada durante un tiempo que no contaba desde hacía mucho. Para ella, sentir el fuego que le bajaba por la garganta era como, para un ahogado, aspirar una enorme bocanada de aire fresco y con gusto a vida. Sintió que la esencia de su amante la llenaba de dentro hacia fuera. Que la sangre de Alastor fluía por sus propias venas, haciéndola suya. Que el sabor, que el olor, que el aliento, que la mirada, que la voz, que la textura del demonio de la Ira impregnaban su cuerpo y no se irían a ningún sitio...

A cada sorbo, la vampiresa sintió cómo retornaban sus fuerzas... y su claridad mental...
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Asmodeo el Mar Feb 08, 2011 3:50 pm

Casi que se podía decir que comenzaba a disfrutar aquello, los labios ajenos, pese a lo frío, eran suaves, secos en principio pero enseguida se humedecieron con su propia saliva ardiente templando el contacto de ambos. Se dejaba guiar y sus ojos se cerraron, sus dedos se apretaron contra la arena y su cuerpo se arqueó ligeramente contra el femenino sintiendo aquel frío que le hacía comenzar a rozar el dolor. Se sentía algo torpe en ello pero se sentía perfectamente guiado, alguien con experiencia que le llevaba de la mano corriendo antes de siquiera aprender a gatear. El contacto más cercano con otro ser era cuando su padre le golpeaba o su "madre" se le acercaba burlonamente o sobreprotectoramente.

Gimió con un escalofrío cuando fue tirado su labio inferior y quedó jadeando con sus ojos cerrados, con sus labios entreabiertos, sus labios finos e infantiles mostraban una ligeración coloración rosada intensa por el reciente ejercicio, misma coloración mostraban sus mejillas algo apenadas y exitadas. Apenas entreabrió sus ojos que su boca también lo hizo y el grito que quiso emitir fue tan fuerte que su garganta falló y apenas un pequeño quejido pasó mientras un intenso dolor se clavó en su hombro contra su cuello. Su cuerpo entero se tensó y reaccionó involuntariamente al dolor como sabía, tomandolo como una amenaza, mero instinto. Sus colmillos crecieron liberamente, de sus dedos emanaraon las garras heredadas de su padre, garras arqueadas de hueso de 3 centímetros de largo y envidiable filo. A lo largo de su columna una serie de púas arqueadas nacieron así como de sus codos hacia atrás contra su brazos y de sus rodillas hacia arriba rasgando tanto ropa como piel, misma defensa que le causaba más dolor.

Se removió gruñendo y jadeando hasta que un grito gutural salió de su garganta haciendo eco en el vacío del desierto. Intentaba librarse pero la vampireza le tenía fuertemente agarradoy sus dientes solo desgarraban más por los movimientos del menor. Por primera vez en su vida estaba siendo atacado y esta vez no estaba ni papá ni mamá para cuidarle, solo él y su instinto que solo le hacía removerse y gruñir.

Sus fauces se abrieron y comenzando a sentir el mareo de la falta de sangre sacudió su cabeza hasta que sus labio tocadon el hombro ajeno, sus ojos color brasa que ahora comenzaban a apagarse en lo que era el camino a la inconcincia, se fijaron en aquella porción de anatomía femenina. Contraatacó con una mordida en aquella zona, mordió con fuerza, todas las que tenían, si bien cualquiera de sus padres, al morder hubiesen roto hueso, él solo llegó a cortar la carne con sus caninos desarrollados y desgarrar un poco cuando sacudió la cabeza intentando retroceder de aquel "ataque" por parte de la vampiresa.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Mar Feb 08, 2011 10:02 pm

El placer de llenarse el estómago de una sangre tan caliente la hizo poner los ojos en blanco y soltar un suspiro de placer, ahogado contra la piel de su supuesto amante. Esperaba espabilarse por completo, quedar dotada de una asombrosa energía y vitalidad prodigadas por Alastor como tantas veces éste se las había dado. No obtuvo lo que buscaba, por supuesto, pues el tenor y el poder de la sangre que estaba bebiendo no era ni por lejos el ardor delirante de las venas del demonio de la Ira.

Aún así, y con unos segundos de retraso, Korein se dio cuenta de que algo no andaba bien. No sabía qué, estaba demasiado concentrada en disfrutar el momento como para preguntárselo, como para que le importara. Pero la sensación se hizo imperiosa... Oyó un alarido que claramente no era el de Alastor, era más agudo, y menos potente... No tembló todo como ante la voz del demonio.

Unas mandíbulas monstruosas se clavaron en el hombro de la vampiresa. No era raro que Alastor la mordiera de vez en cuando, por no decir que en algunos arrebatos casi la cortaba en pedazos, así que eso no fue lo más extraño...

Lo más extraño era lo diminuto de ese cuerpo que ella tenía en los brazos. Su tamaño no era despreciable, para nada, pero en comparación con el Demonio Mayor, era un...

crío...

La vampiresa frunció su delicado entrecejo de platino y abrió los ojos. Sí, su claridad mental se estaba recuperando rápidamente por la energía que estaba absorbiendo del demonio, y por eso... Abrió los dedos y tomó con más firmeza la espalda que estaba sosteniento. Los hombros eran tan estrechos, y el cuerpo tan pequeño...

¿No era Alastor?

Sus ojos rubíes se abrieron con hermosa redondez. Separó sus labios para desencajar los colmillos de la carne diabólica. Se echó hacia atrás, y se encontró capturada por las mandíbulas de una criatura que, ahora se daba cuenta, tenía un aura demasiado parecida a la de Alastor, pero infinitamente más pequeña y débil. No podía verle el rostro, sólo la cabellera platinada y con un corte muy parecido al de su amante.

No era él.

Sintió una oleada de repulsión al darse cuenta de ello. Había besado a un extraño y había bebido su sangre. Una expresión de asco se dibujó en sus rasgos perfectísimos y sintió que iba a vomitar. Ese hecho, sumado a la decepción aplastante de no haber encontrado a Alastor aún, la habrían hecho caer de rodillas al suelo de no estar alimentándola la esencia fresca de... quien fuera ese demonio que estaba allí.

-Insolente...

No era, precisamente, la palabra más adecuada según el contexto. Sin embargo, fue la primera que salió de sus labios, dada la furia, repulsión y -por qué no admitirlo- vergüenza que le daba la situación. Sus ojos por un instante pasaron por las dos flores carmesíes que había abierto en el cuello del muchacho y ahora sangraban profusamente por la presión arterial. Usó sus ojos de rubí para imponer su voluntad sobre el líquido de vida del que ella misma había bebido.

Para comandarlo.

En la vena porta del demonio, que recorre el vientre, la sangre se arremolinó alimentada por un imperio oscuro. Las células que por ella fluyen se aglutinaron y tomaron forma de asesina punta. Una aguja de un palmo de largo creció hacia ambos lados de la vena, haciéndola reventar. La aguda púa sanguínea perforó los intestinos del demonio en ambas direcciones, desde dentro hacia afuera...
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Asmodeo el Mar Feb 08, 2011 10:35 pm

El dolor y la falta de sangre le nublaron la vista y la razón, lo único que le guiaba ahora era su instinto básico de demonio por lo que apretó más su mordida sacudiendo nuevamente la cabeza para que ella se apartase.

Y así lo hizo...

Cuando ella soltó el demonio hizo lo mismo. Intentó retroceder pero la debilidad solo le hizo moverse un poco y apoyar la cabeza en el hombro herido ajeno... manchando su cabello de sangre en el frente, más presisamente cubriendo en parte el mechón rubio de su frente y manchando así también su rostro. La vampireza vería a la perfección a la luz tenue de la lampara caida como la silueta del peliplateado con las puas saliendo de su espalda rasgando su ropa y manchandola de sangre por su piel desgarrada, piel que aún seguía herida por su bajo nivel de regeneración.

Contuvo su respiración agitada deteniendola por completo al sentir una sensación extraña en su estomago, levantó una mano, una mano con garras como las de su padre. Se apartó un poco alzando su cabeza hasta que el dolor en su vientre le hizo arquarse y tirarse hacia atrás en su espalda contra la arena. Sus fauces se abrieron y llevó ambas manos a su estomago.

Un jadeo... otro jadeo y un grito profundo, en menor medida que de su padre, pero que hacía estremecerse a quien lo escuchase, a mitad ese gristo fue flagelandose y temblando hasta acabar en un llanto agitado.- ¡Papá! - gritó en medio del llanto volviendo a gritar por el dolor que le daba el esfuerzo. Y se giró a un lado quedando en posición fetal mientras las arenas se teñían de rojo y se apegaban a las heridas. Sus ojos estaban cerrados con fuerza y lagrimeaban con intensidad. El grito se repitió con el llamado a su padre con la esperanza que apareciese como normalmente lo hacía... pero estaba demasiado lejos... era imposible que le escuchase.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Miér Feb 09, 2011 3:37 am

Cuando sintió el contacto del muchacho contra su hombro herido, contuvo una mueca de dolor, y lo que mostró su rostro fue fría repugnancia. Se echó hacia atrás para tratar de liberar el contacto, pero el muchacho -o la bestia- parecía al borde del desmayo y se le apoyó encima. Sólo se separó cuando el dolor de su herida interior fue tan grande que lo sumió prácticamente en un ataque. Definitivamente, ese esperpento sin gracia ni fuerza no era Alastor ni lo sería ni en un millón de años. El simple hecho de verlo ahí, hecho una bolita, llorando a lágrima viva y llamando a su padre en medio del desierto vacío, se le antojó una escena tan ridícula que le dio vergüenza ajena.

Había una pequeña y molesta idea que le golpeteaba la sien, tratando de meterse en su cabeza. La frialdad gélida de la vampiresa trataba de mantenerla fuera, bien silenciosa, y que no molestara. Es que era una idea tan intolerable, tan espantosa, que la vampiresa temía no mantener la compostura si siquiera llegaba a considerar esa posibilidad.

Es que él era tan parecido... Tal vez era un hermano, o un primo... aunque más parecía un niñato... Sí, un primo lejano o algo así...

Mentira, la esencia era demasiado parecida, ciertamente era una transmisión directa.

No, no quiso pensar la posibilidad.

Para nada.

Ahora que había recuperado la compostura, o al menos, toda la que podía tener en su lamentable estado de casi vagabunda, su rostro era un agudo óvalo de hielo. Sus ojos parecían hechos de sangre congelada, iluminada desde el fondo por un brillo nocturno y extraño. Su cabellera cayó sedosa, tan lacia que ni un solo nudo o improlijidad se veían en ella, a pesar del tiempo de deprivaciones y falta de cuidado. Su vestido de color azul ultramar se fundía con la noche, era uno con ella.

La vampiresa era regia.

Su mano de plata y porcelana se levantó lentamente, sus dedos terminados en uñas largas y delicadas apuntaron hacia el muchacho diabólico que gemía en la arena. La sangre del joven obedecía a la voluntad de Korein, fuera para lastimarlo o para...

La mancha de sangre que crecía desde la base del cuello del muchacho, se detuvo.

El líquido oscuro formó un fuerte coágulo, que no impedía la circulación de la arteria pero que detenía la hemorragia. No era una curación, claro, pero ahora no salía un chorro sangriento de su cuello.

Lo mismo pasó con la sangre que brotaba de las heridas en los cuernos, garras y espinas del joven demonio. El fluido se convirtió en grueso coágulo y el sangrado se detuvo automáticamente. Con respecto a la aguja de su vientre, no importaba realmente, pues, aunque seguramente era dolorosa como -irónicamente- el Infierno, impedía una hemorragia mayor al cubrir los agujeros que ella misma había perforado. Funcionaba como tapón a una hemorragia interna.

La vampiresa nunca se había especializado en curar. Podría haber sanado al chico de una manera bastante decente antaño, pero ahora, despojada de buena parte de su poder, sólo podía aspirar a esa burda réplica de una curación. Algo era algo. En fin.

Ahora bien, ¿por que Akashiya Korein, la vampiresa de hielo, la dama de la noche, más fría su sangre que las entrañas de los glaciares, gastaría sus energías en merma por ayudar a un desconocido...?

La dama se tambaleó ligeramente. El control de la sangre ajena le gastaba mucha energía. Si no hubiera estado recién alimentada con sangre de demonio, muy posiblemente no habría podido lograr lo que logró. No pudo, empero, tenerse en pie. Con un suspiro casi inaudible, cayó de rodillas. Se sentó junto a sus talones, con la capa y el vestido esparcidos elegantemente en la arena, inclinó la cabeza y cerró los ojos. Quiso dormir, quiso desaparecer, quiso que todo terminara...

Volvió a levantar los párpados. Tenía que mantenerse atenta, caso contrario se dormiría en presencia de un agresivo extraño, por no ignorar el pequeño detalle de que el sol podría alcanzarla en sus sueños y claramente sería su final. Mantenía sobre el muchacho una vigilancia mínima, ninguno de los dos tenía suficientes fuerzas como para pelear. El desangramiento y el dolor de estómago ciertamente dejarían al chico en su sitio, y el hambre y el agotamiento harían lo mismo con ella.

Pasó entonces a observar, con los párpados pesados, al adolescente con más curiosidad. Su aura era ardiente y tosca como la de Alastor, pero más caótica, inestable... el aura de un demonio que abandonaba la infancia. Su altura era considerable, aunque claramente no tenía ni de lejos el físico de...

Frunció apenas el ceño. Basta de compararlos. Él no era él. Ni por asomo. Pero, entonces, ¿quién era?

La posibilidad volvió a golpear su sien para entrar en su cabeza, pero una muralla de hielo la mantuvo fuera.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Asmodeo el Lun Feb 21, 2011 2:42 pm

Nadie acudia a su llamado, ninguno de sus dos padres, y el dolor cegaba su razón. El dolor. Aquel dolor lacerante y agudo como nunca había sentido en toda su vida, protegido bajo la mano de dos demonios mayores nunca había conocido agonía más que algún castigo de parte de sus padres... pero inguno tan brutal como lo que acababa de sufrir. Y seguía sufriendo.

El mareo...

El mareo se hacía mayor, por más que estaba en el piso sentía que caería, que el piso se movía atentando contra él mismo, que en cualquier momento lo haría rodar hasta un barranco donde solo caería y caería hasta impactar. El golpeteo en su cabeza era como un fuerte tambor que retumbaba y que cada vez se hacía más lejano a medida que la presión arterial bajaba, que la sangre escapaba de su cuerpo como si gritase por libertad... pero era sangre que moría al caer sobre la arena.

Gimió intentando volver a llamar a sus padres y sus ojos se abrieron viendo a la regia vampiresa como la reina de la noche, imponente parada a su lado, con una mano hacia él. La sangre dejaba de fluír en su cuello, el dolor seguía y él no notaba diferencia, por el contrario, el dejar de sentir aquel fluír en su cuello le hizo pensar que ya no quedaba sangre que salir en su cuerpo y que solo su raza le mantenía aun con vida en agonía... era como la historia que había leído en la literatura humana... aquel sujeto... atado a cadenas, inmortal... que era deborado día a día y el no podía morir... Su padre le había dicho que no le podrían matar tan fácil como él mataba a sus mascotas... ¿acaso pasaría la eternidad trado en aquel lugar sin fuerzas para moverse pero en la eterna agonía que sufría ahora? Quizás el infierno se apiadara de él y moriría de inanición. ¿Apiadarse? ¿El infierno? Probablemente no...

Sí, la mente del menor desvariaba en tonterías mientras su propio cuerpo se acostumbraba al dolor y tranquilizaba los sgnos del joven, comenzaban a sanarlo a un paso lento cerrando heridas superficiales. La respiración seguía agitada pero su corazón se calmaba lentamente, sus ojos seguían derramando lágrimas que caían por sus mejillas así como sus dientes seguían apretados en mero reflejo del dolor en su cuerpo que le hacía tensar cada músculo de este. Si alguien alguna vez había dudado si los demonios lloraban, ahi tenian más que clara la respuesta, posiblemente no había demonio en el infierno que hubiese llorado tanto y con tanto arraigo como esa cría en ese momento rogando por los brazos de sus padres. Su respiración seguía siendo un llosozo suave.

Entreabrió nuevamente los ojos, por más que esto acentuó su mareo, y miró a la peliblanca, sentada a poca distancia de él, observandolo de manera pesada y examinadora. Instintivamente le gruñó mientras sus manos se apretaron contra su vientre herido intentando menguar el dolor pero solo acentuandolo se estremeció quedandose nuevamente quieto. Sus ojos eran la viva imagen de su padre, esos ojos que brillaban en la noche como el mismo fuego de las entrañas del infierno, esos ojos que destilaban la ira que corría en su sangre, aquella luminicencia propia que despertaría el terror en cualquier criatura que lo viese en la penumbra y no menguaban por las lágrimas que los cubrían. Esos ojos que, más allá de ser los de un demonio propio del circulo de la ira, eran mismo una defensa natural para intimidar aunque la cria aún no tuviese dicho poder desarrollado. Sus labios contraídos mostraban sus colmillos desarrollados, mismo largo y filo que los de su padre, incluso el grulido gutural era silimar, solo un poco más agudo por las cuerdas vocales infantiles. Incluso tirado en el piso en un charco de su propia sangre el demonio se veía amenazador. Más aún con las púas de hueso que salían de su cuerpo que para variar... eran otro razgo que podría ser ícono del demonio que reinaba en el circulo de la ira.

Era conciente que no podía pelear, ni siquiera podía pararse, pero no por eso dejaba de gruñirle a la vampireza. Obviamente, alguien que acostumbraba tratar con Alastor no podía más que reirse a los patéticos intentos de su hijo de intimidar a una vampireza de mucho más alto poder.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Mar Feb 22, 2011 4:23 am

Claramente el niñato ése sólo se parecía a Alastor en su aura y en su aspecto...

La mirada de ira que dirigió a la vampiresa cortó todos los pensamientos de ésta. No era Alastor, claro, caso contrario su reacción habría sido diez veces, no, cien veces más intensa, pero...

Esos ojos eran tan parecidos... Si se olvidaba de todo, si se quedaba hipnotizada por esa mirada, podía sentir con total claridad el espíritu del demonio de la Ira agitarse en las profundidades del muchacho. Era un crío, pero crecería, y tenía en su interior la semilla del Demonio Mayor. Espíritu no le faltaba, sólo tiempo de vida. En esos ojos, Korein vio el futuro del chico, vio a Alastor... Vio una potencia infernal, un monstruo imparable, un rey...

Tragó saliva.

¿A qué venía ese escalofrío?...

Pero era demasiado obvio ya... Era una copia rejuvenecida, era un Alastor crío... no había duda. ¿Podía ser, acaso, que algún perverso hechizo hubiese retrocedido el tiempo de su amado, podría haberle quitado la adultez y con ello sus recuerdos? ¿Existiría acaso esa posibilidad...?

No, Alastor se llevaba pésimo con los hechizos de otros, lo suyo era el combate bruto y sangriento, pero aún así... ¿quién podría obrar semejante magia sobre el tremendo demonio? No conocía hechicero capaz de hacer algo así, salvo, tal vez, ella misma en sus tiempos anteriores...

...entonces sólo quedaba esa posibilidad.

Qué molesto.

La vampiresa se tambaleaba lentamente con un vaivén casi grácil. Suspiró de cansancio y se pasó la mano helada por la cabellera. Sus ojos nocturnos escrutaron por enésima vez al chico que le gruñía, sin mostrar miedo alguno por él.

-¿Cuál es... tu nombre, muchacho? ¿Quién eres?

Se lo preguntó con un tono frío y lejano, desde la altura de su posición erguida, algo inestable pero mantenida al fin. El tono de su voz era como un gran cubo de hielo deslizándose por la nuca del demonio...
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Asmodeo el Lun Mar 14, 2011 9:44 pm

El gruñido de la cría iba a la par de sus jadeos, gruñidos cortos que se entrecortaban cuando sus pulmones intentaban hincharse pero enseguida desistían por la punzada en su estomago al presionar el interior creciendo en su tamaño. La voz indiferente le hizo herizarse, aquel tono gélido y despectivo con el que le trataba solo le hacía sentirse más indefenso y por ende más a la defensiva.

Relamió sus labios y el sabor de la sangre y la arena llenaron su boca, enseguida escupió a los pies de la vampireza emitiendo un risa un tanto cortada entre jaedos y los restos de llosozo que quedaban de sus llamados frustrados. Comenzaba a tomar conciencia que nadie vendría en su ayuda - ¿Por que debería darle mi nombre a una sanguijuela como tú? -

Era imbécil... no había otra manera de describir al menor, sin notar la verdadera situación que se encontraba seguía igual de altanero... como un adolescente que disfruta de contradecir a sus autridades, alguien que busca su lugar a base de cuestionar a los que están por encima.
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Re: Retorno desde el largo exilio

Mensaje por Akashiya Korein el Jue Mar 17, 2011 4:03 am

Contempló la reacción del muchacho con frialdad, pero ante el insulto, un fino músculo bajo su ojo se crispó de manera casi imperceptible. Estaba alterada, de eso no cabía duda; caso contrario, jamás habría reaccionado ante un insulto tan pobre por parte de una criatura tan ínfima.

Sufrió un brusco acceso de ira. Las llamas que la animaban siempre eran heladas, salvo en los casos en que podía beber el fuego de la piel y las venas de su amante. Sus ojos brillaron; pero su furia fue fría como su propio corazón de hielo.

Su mano, convertida en un relámpago albo, salió disparada en un instante hacia la correa que el muchacho tenía en derredor de su cuello. La mujer lo tomó de allí y lo levantó sin miramientos hasta la altura de su propio rostro. No le importaron las heridas ni el dolor ni nada. Tenía los párpados entrecerrados de cansancio, pero por debajo de sus velos de porcelana y de sus pestañas de alquitrán, sus discos de sangre congelada fulminaron al demonio mayor. Su mirada traspasó las llamas potentes de los ojos del crío, terreno que a duras penas la intimidaba a fuerza de costumbre, con la intención de taladrarle el cerebro de la misma manera que la sangre le había perforado las tripas.

-No estás en posición de oponerte, niñato insulso. Responde o te partiré el cuello.

Su susurro fue helado, desde su tono de voz y también desde la temperatura real de su aliento. El aire frío se derramó sobre la mitad inferior del rostro del demonio, espabilándolo en cierta manera, aunque por otro lado produciéndole su típica reacción ante la baja temperatura. Sus palabras parecían salir de su boca como una serpiente invisible; grácil, temible, sobrenatural...

...letal.
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